Atina Chile es una las expresiones de participación ciudadana más grandes del país; en realidad, acaso no será más adecuado decir que es la expresión más grande con poco más de 30.000 atinadores registrados. Aun cuando el número pueda ser desconcertante para otros esfuerzos de participación ciudadana en red, una mirada detenida y crítica sobre la vida interna de este grupo nos hace caer en la cuenta que pocas cosas han cambiado bajo el sol.
Pareciera ser que la esencia de la cultura de los países tiende a resistirse al cambio. En este caso, se trata de una comunidad virtual que pese a abrazar los valores de la libertad y la participación democrática continúa en su vida interna regido por prácticas antidemocráticas desplegadas por un dios-padre-webmaster que todo lo ve y todo lo filtra. Además la comunidad pese a su escasa capacidad de movilización política y social ha venido a servir convenientemente los intereses particulares de su creador, Fernando Flores.
A propósito de estas líneas recomendamos la lectura de El Diablo en los Detalles, donde encontrarán un excelente artículo de periodismo electrónico en el que se pone algo de luz sobre los rincones de Atina Chile. Puede ser de utilidad para otros esfuerzos de participación democrática para que se piense y se reflexione respecto de lo que NO hay que hacer.